Esta es la verdadera historia del ático más famoso de Madrid. El que ya se conoce como el ‘ático de Ayuso’. Porque sí, el inmueble era para la presidenta madrileña. Pero para empezar a comprender este relato hay que centrarse primero en dos personajes clave: Pedro Corbalán y Miguel Ángel García. Tienen el perfil ideal para formar parte del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso: leales, disciplinados y como coinciden tres fuentes distintas del PP… muy pelotas. Como le gustan a Ayuso.
Corbalán se considera un tecnócrata del PP. Presume en su currículo de tener un “liderazgo público en emprendimiento e innovación”, signifique eso lo que signifique. Empezó su carrera política en el Ayuntamiento de Guadarrama. Allí fue gerente de la Sociedad Municipal de Vivienda, Patrimonio e Infraestructuras de este municipio de la sierra entre enero de 2006 y marzo de 2011, donde acabó a hostias con la alcaldesa, que le llamó “golfo” y “sinvergüenza”. En mayo de 2011 fue elegido concejal de ese Ayuntamiento, aunque fichó simultáneamente como gerente de la Empresa Municipal de Gestión Urbanística y Vivienda de Las Rozas, donde ganaba más sueldo que en Guadarrama. De Las Rozas, no obstante, fue despedido en enero de 2016.
Pero el partido nunca abandona a los suyos. No fue en ninguna lista electoral en 2015 y Cristina Cifuentes lo enchufó como asesor de la Consejería de Sanidad (él, que es arquitecto), puesto en el que estuvo entre diciembre de 2017 y finales de 2018. Luego pasó a los consorcios urbanísticos que gestionaba la empresa Arpegio (famosa por bautizar una de las piezas de corrupción del caso Púnica que se juzgan en la Audiencia Nacional), en febrero de 2020 fue nombrado gerente de Obras de Madrid (heredera de Arpegio), y en julio de 2023 le ascendieron a Consejero Delegado de Planifica Madrid (heredera de Obras de Madrid). Su sueldo es de 113.995 euros brutos anuales.
Luego está Miguel Ángel García, actual consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local. Es el portavoz del Ejecutivo de Ayuso. De profesión periodista y otro de los ‘tecnócratas’ del PP. Trabaja para el partido desde enero de 2004, en el primer equipo de Esperanza Aguirre tras el famoso ‘tamayazo’. Ha sido de todo en la Administración. Quien lo conoce dice que es un currante y todos coinciden en señalar que el problema es que no sabe decir “no” a sus jefes. En el Gobierno de Cifuentes, por ejemplo, era viceconsejero de Hacienda. “La consejera Engracia Hidalgo, su superior, era dura y muy exigente con los presupuestos. Por eso cuando había que modificar alguna partida el resto de consejeros acudían al vicepresidente Ángel Garrido para que fuera a hablar con Miguel Ángel para que intermediara con Hidalgo porque era un blandito. Nunca sabía decir que no si el que se lo pedía era la mano derecha de Cifuentes”, explica un ex alto cargo de ese Ejecutivo.
Ayuso le eligió en 2023 para que guiara el día a día del Gobierno mientras ella y otro Miguel Ángel, de apellido Rodríguez, de apodo MAR y de profesión manipulador, se dedicaban a construir el personaje de ‘Lady Madrid’, transformar a Ayuso en el azote del sanchismo y preparar las aspiraciones nacionales de la lideresa madrileña. Miguel Ángel García cobra 124.851 euros brutos anuales.
Pedro y Miguel Ángel. El primero es consejero delegado de Planifica Madrid y el segundo presidente del Consejo de Administración de esta sociedad mercantil que depende totalmente de la Comunidad de Madrid. Dos peones fundamentales en esta historia. Con el perfil conveniente para que lo planeado llegase a buen puerto.
Presentemos ahora a Astrid Gil-Casares, economista, que trabajó en banca, escritora, guionista y que saltó a la fama tras protagonizar en 2016 uno de los divorcios más mediáticos del país. Se había casado con una de las grandes fortunas de España, Rafael del Pino (presidente de Ferrovial). Su pareja tenía tanto poder que ella tuvo que contratar incluso a asesores de comunicación para que la ayudaran a colocar en los medios su relato y su versión de una separación que fue traumática. “Una persona compleja y complicada”, explica una periodista que la conoce muy bien. Astrid era la dueña del ático situado en el número 35 de la calle General Martínez Campos, en el barrio de Chamberí, justo enfrente de la casa familiar de Isabel Díaz Ayuso. Dato importante. Astrid llevaba años intentando vender esa casa. Ella vive en La Moraleja y necesitaba liquidez. Pero el ático estuvo mucho tiempo alquilado y el inquilino quiso ejecutar el contrato que había firmado y fue difícil convencerle para que dejara el piso libre. Astrid no lo pudo poner en venta hasta principios de 2025 y encargó la operación a una buena amiga que se había convertido en agente inmobiliaria.
Esta amiga movió el ático en el mercado e incluso llegó a tener una posible oferta de 7 millones de euros. Pero, de repente, Astrid rompió su relación con ella y encargó la venta a una inmobiliaria de pisos de lujo con sede en La Moraleja. Repito, una inmobiliaria especializada en comercializar pisos de lujo, no oficinas. Se llama Promora y la dirige Gonzalo Apolonio López-Van Dam Monsalve. Su hermano Emilio sigue como accionista. “Mantengo una pequeña participación, pero no sé nada del ático, solo lo que me ha contado mi hermano”, me asegura.
Emilio también fue consejero y socio de la empresa Zoomnews SL, que fundó su amigo Héctor Casado Caballo (exdirectivo del ABC). Zoomnews fue un diario generalista que no cuajó. Pidió un préstamo de 825.000 euros a Madrid Network. Recordemos: Madrid Network es otro de los grandes pufos de la Comunidad de Madrid. Es una asociación empresarial creada por Esperanza Aguirre para inyectar fondos públicos a proyectos fallidos. Madrid Network es el mejor ejemplo de repartir dinero público a empresarios amigos y políticos vinculados al PP, como el despacho de Cristóbal Montoro.
Madrid Network concedió un préstamo de 825.000 euros a Zoomnews. En mayo de 2015, ante las dificultades del proyecto, Zoomnews firmó con Madrid Network un acuerdo de resolución del crédito que incluía un calendario de devolución trimestral. Todo humo. Han pasado 11 años y Zoomnews aun debe 735.000 euros a las arcas públicas. El asunto está judicializado. La explicación que da Madrid Network es que no ha podido recuperar el dinero porque Zoomnews no tiene bienes. “Perdí todo lo poco que puse”, se defiende Emilio. “Yo también puse dinero. La empresa está liquidada. Quien debe el préstamo es la empresa, no sus socios”, argumenta Héctor Casado. Es decir, que Madrid Network no tiene visos de poder recuperar nada. Circulen. Todo en orden.
Lo cierto es que los caminos de Planifica Madrid y Promora se unen en enero. La información de que el ático de Astrid-Gil Casares está disponible y en venta llega a la Comunidad de Madrid. ¿Cómo? Es un gran misterio. Una fuente fiable señala que Astrid y Ayuso tienen un amigo en común, y que este trasladó que la primera vendía su casa y la noticia llegó a la presidencia regional.
Hagamos un inciso importante. La periodista Raquel Pérez Ejerique publicó el 15 de abril de este año que “Ayuso utilizó a su jefe de despacho en Presidencia para negociar la compra de un nuevo piso” en el distrito de Chamberí. La presidenta de la Comunidad había visitado la vivienda, de 100 metros cuadrados y 850.000 euros de salida, en el mes de diciembre de 2025. Ella y su pareja querían mudarse porque estaban hartos de que donde vivían (un sexto y un ático en la calle Domenico Scarlatti) fuera ya una dirección muy trillada por la prensa. Querían más privacidad y ese domicilio estaba “quemado”. La información de la periodista dejaba claro que Ayuso estaba interesada en ese piso desde diciembre de 2025, pero que en enero de este año desistió y no quiso negociar. Se lo quedaron otros compradores. Casualidades temporales, perdida esta oportunidad, surgió de repente la del ático de la calle General Martínez Campos.
Lo cierto es que, siguiendo con las casualidades, Planifica Madrid y Astrid Gil-Casares firman un acuerdo de confidencialidad el 3 de febrero. Si se firma ese acuerdo en esa fecha es que antes, en enero, parece lógico pensar que alguien ha informado a Planifica de la disponibilidad del ático, alguien lo ha tenido que visitar y se ha trasladado el interés a la vendedora de que Planifica lo quiere comprar. El acuerdo lo firma Pedro Corbalán y tiene una duración de 10 años. Diez años. ¿Puede una empresa pública firmar un acuerdo así?, ¿quién dio la orden de que Planifica Madrid intentara comprar este ático? Está claro. Miguel Ángel García habló con Pedro Corbalán y le dio instrucciones verbales, informales, para estudiar la posibilidad de la adquisición. Había que cerrarla como fuera. Y, ¿quién dio la orden a Miguel Ángel García? Hagan sus apuestas.
La Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo tiene entre sus competencias “la búsqueda, selección y adecuación de los inmuebles para su arrendamiento o adquisición a fin de albergar la actividad de la Administración de la Comunidad de Madrid”. Más claro, agua. El ático lo tendría que haber comprado Patrimonio. Pero claro, encargar esta compra a Patrimonio conlleva un procedimiento reglado, un concurso como regla general, y un informe jurídico y fiscalización previa si el coste de la compra supera los 3 millones de euros. Los diputados de la oposición se podrían enterar. Pero si la que compra es Planifica, mucho mejor. Todo más discreto. Además, la Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid excluye de su ámbito los bienes de sus sociedades mercantiles, como Planifica.
Sí, Planifica es la mejor opción. Porque Pedro Corbalán tiene un poder notarial desde julio de 2023. Un poder notarial para comprar “sin limitación alguna” y “en forma y condiciones que estime convenientes”. Ideal para una operación secreta sin límite de gasto. Algunos lo llaman “poder de ruina” porque te puede buscar la ruina si uno no tiene límite de gasto. Sus predecesores, por ejemplo, sí tenían ese límite. Por encima de tres millones de euros cualquier gasto tenía que pasar por el Consejo de Administración de Planifica. Ahora con Pedro Corbalán al mando no hay límite. De hecho, la decisión de comprar el ático no pasó por el Consejo de Administración de Planifica Madrid, formado por nueve miembros. Cuanto menos gente supiera de la compra del ático mucho mejor.
Pero hay un problema. A pesar de ese poder, el artículo 1 de los estatutos de Planifica Madrid señala que es un “medio propio instrumental” de la Comunidad de Madrid y, como tal, “estará obligada a realizar cuantos trabajos se le encarguen en las materias que constituyen el objeto social de la empresa. Estos encargos se acordarán por el Consejo de Gobierno”. ¿Hubo encargo del Consejo de Gobierno presidido por Ayuso? No. Un portavoz de la Consejería me asegura que estoy equivocado. “Estás confundiendo los encargos a la empresa como medio propio de la Comunidad (artículo 1 de los estatutos), que consisten en prestaciones propias de los contratos administrativos, con el desarrollo de su objeto social (en este caso, la adquisición de un inmueble). La compra de un inmueble entra dentro de su actividad y este tipo de decisiones se pueden tomar por la sociedad sin necesidad de encargo del Consejo de Gobierno, ya que la sociedad tiene personalidad propia y dispone, en el marco de la normativa de las sociedades de capital, de sus propios órganos de gobierno y administración”.
Menuda manera de manipular un estatuto. Es decir, que como nunca fue un encargo, comprar el ático se podía hacer porque Planifica tiene “personalidad propia”. Para que el lector lo entienda, el Espíritu Santo bajó a la sede de Planifica e iluminó a alguien, seguramente a Corbalán, para indicarle que sería la hostia comprar un ático de uso residencial enfrente de la casa donde vive la madre de Ayuso. Además, el artículo 2 de los estatutos dice que el objeto social de Planifica es la “construcción, rehabilitación, adquisición y enajenación de terrenos y de toda clase de bienes inmuebles, así como su administración, explotación y arrendamiento”. Un argumento usado por los tertulianos de la derecha a sueldo de Ayuso para justificar que Planifica siempre ha comprado y vendido pisos.
Pero no leen bien los estatutos. Porque previamente ese artículo deja claro que Planifica tiene ese objeto social pero “siempre vinculado a la actividad administrativa de las Consejerías”. Y, ¿qué uso administrativo puede tener un ático que tiene uso residencial? Ninguno, porque no se pueden habilitar oficinas en ese ático. Solo puede tener un uso “administrativo” si se tienen en mente comprarlo para albergar en el futuro la residencia oficial de Isabel Díaz Ayuso. Lo explica muy bien Antonio Giraldo, concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid. Nunca podría ser un “inmueble destinado a oficinas”.
Es un inmueble con calificación residencial (de hecho, hay vecinos viviendo). Puede albergar oficinas y despachos pero solo en plantas sótano, baja y primera. Si hay oficinas operando por encima de la planta primera o tienen licencia previa al Plan General de 1997 (estas licencias son vitalicias), o lo está haciendo de forma ilegal. (algo probable porque sucede mucho). “Pero en la planta ático se rigen las normas actuales por lo que, en ausencia de licencias previas (no las hay), hoy solo puede albergar una vivienda no oficial, y dentro de ella sí, un despacho personal como el que puede tener cualquiera en su casa. Pero no unas oficinas ni un despacho profesional en uso exclusivo”, explica Giraldo.
Planifica Madrid quiere el ático. Y el 27 de febrero firma un contrato de arras con Promora (la inmobiliaria que había contratado Astrid) para apalabrar el ático. Pagó 630.000 euros que fueron directamente a la cuenta de Promora, para poder descontar así su comisión. El piso se ha cerrado por 6,3 millones de euros, por lo que los 5.670.000 euros restantes se tenían que pagar antes del 17 de abril. Es curioso que Promora (con Emilio como socio) vendiese por 6,3 millones a la Comunidad de Madrid este inmueble cuando otra vendedora hubiera conseguido siete kilos por él. 700.000 euros de diferencia, la misma cantidad que la empresa de la que fue socio Emilio debe a Madrid Network. Casualidades.
¿Cuánto vale realmente un ático así? Planifica Madrid encargó una tasación que fue entregada el 13 de febrero. Curioso. Se firma un informe de confidencialidad (3 de febrero) antes incluso de tasar el piso el 13 de febrero. Parece que el inmueble estaba elegido antes de que nadie supiera cuánto valía. ¿Cómo es posible? Solo hay un respuesta. La Comunidad de Madrid lo quería a toda costa. Primero había que apalabrarlo y luego ya se vería cómo se armaba la compra. La empresa contratada (Gesvalt) lo tasa en 6.242.884 euros. La tasación señala que el piso tiene 309 metros cuadrados y de terraza otros 104 metros. Esa terraza llegó a medir 199 metros, pero Astrid lo compró en 2014 y aseguró que el anterior propietario había agrandado la vivienda ‘comiéndose’ parte de la terraza. El valor catastral del piso es de 2.548.859 euros. Al final Planifica Madrid escrituró el piso el 14 de abril y pagó, de impuestos, otros 378.000 euros. Es decir, Planifica pagó 6,3 millones por la vivienda y 378.000 euros en impuestos.
La fecha de la escritura no es baladí. ¿Por qué? Porque el 8 de abril Alberto Nuñez-Feijóo y Ayuso se reúnen en La Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid. Ambos fueron a hablar de varios temas, por ejemplo, de fiscalidad. Pero antes de empezar el encuentro es cuando alguien del equipo de Ayuso, de forma informal y para desengrasar, como anécdota, le cuenta a Feijóo que se van a hacer “obras de remodelación” en el edificio porque “había problemas” con las cañerías, el aire acondicionado o la conservación del inmueble. Según esta versión que daría después Feijóo, se le explicó que se estaban “buscando locales” para trasladar durante la obra el “despacho de la presidenta y de los seis, siete u ocho puestos” de su “secretaría y atención de Gabinete”. Una mentirijilla piadosa porque Planifica ya había firmado el 27 de febrero el contrato de arras y desembolsado 630.000 euros por el ático. Pero claro, Ayuso no le iba a decir: “Alberto, qué aticazo nos hemos enfrente…”.
Nadie informó de la compra del ático. Cuanto menos gente lo supiera, mejor. No hay memoria justificativa que argumente su adquisición. No se sabe quién fue la máxima autoridad que dio la orden de comprarlo, ni para qué se quería usar realmente. Tampoco se sabe si se miraron otras opciones en el mercado inmobiliario. Que estuviera enfrente de la casa familiar de Ayuso es una casualidad. Lo que seguro que es mentira es el mantra defendido por los tertulianos afines de Ayuso de que Planifica suele realizar este tipo de operaciones. Falso.
Lo deja claro el diario ‘Público’ en una información que analizó las compraventas de inmuebles de Planifica Madrid desde el año 2020, el primero que gobernó completo Isabel Díaz Ayuso, hasta el año 2025, el último cuyas cuentas están presentadas por la compañía en el Registro Mercantil. En esos seis años solo ha vendido un inmueble, precisamente a finales de 2025. Uno. Lo mismo ocurre con las compras. Planifica Madrid solo ha adquirido dos inmuebles durante las tres legislaturas de Ayuso: la antigua casa del poeta Vicente Aleixandre porque tiene el mandato de convertirlo en museo y las oficinas que la sociedad mercantil utiliza como sede social en la calle Edgar Neville. La compra del famoso ático es algo excepcional. Porque Planifica nunca compra pisos, ni áticos, ni quintos, ni primeros. Precisamente porque sus estatutos destacan que solo puede comprar inmuebles con “uso administrativo”, y una vivienda suelta no puede tener ese uso por lo general. A no ser, repito, que la quieras convertir en la futura residencia oficial de los presidentes de la Comunidad de Madrid.
Fernando Peinado, un periodista serio y riguroso, y, sobre todo, buena persona (lo que por ende lo convierte en mejor profesional) destapa el escándalo el 29 de julio. La Comunidad de Madrid ha comprado un ático de lujo en Chamberí para que Ayuso lo use de “oficina temporal”. Algo que no puede por normativa urbanística. El argumento de Sol es que como se van a realizar obras en la Casa de Correos, la presidenta necesita un despacho para trabajar durante un tiempo indeterminado. El argumento es de coña. Si el traslado es temporal por qué no alquilar un inmueble en lugar de comprarlo. Parece lo lógico si quieres ser un buen gestor público.
Además, la Comunidad de Madrid tiene 4.187 inmuebles de todo tipo, de los que 107 está vacíos o sin uso. Y de estos 107 hay ocho que tienen un uso administrativo. Por ejemplo, Planifica Madrid tiene en la calle Alcalá un edificio con ático que alberga la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. Un sitio muy bonito, ideal para que Ayuso se hubiera trasladado allí mientras el consejero Mariano de Paco (apodado por sus compañeros como ‘Mariano de Poco’ por lo poco que curra) se mudaba a otras instalaciones. Planifica Madrid también tiene unas oficinas vacías en Gran Vía y otras en la calle Pedro Moreno, muy cerca de Plaza de Castilla. Pero todos los caminos conducían irremediablemente al ático de la calle General Martínez Campos.
Ayuso ha dado todo tipo de argumentos para defenderse, desde que no sabía nada de la compra (gran mentira), que está a favor de que el presidente/a de la Comunidad de Madrid sí debería tener una residencia oficial “en el futuro”, pero que el ático no tenía este objetivo porque ella estaba buscando piso nuevo para mudarse desde el mes de febrero. No pasaba por su mejor momento con su pareja y se había distanciado de Alberto González Amador. “Se han tomado un tiempo”, señala un amigo. Por eso Ayuso buscaba casa donde trasladarse. Al parecer todos buscaban casa, ella por su cuenta y Planifica Madrid por la suya. Lo cierto es que Ayuso visitó el famoso ático cuando se firmaron las escrituras en abril de 2026. “Por verlo”, ha afirmado. Su última declaración fue este jueves 24 de septiembre en una entrevista en Cuatro. Asegura que la decisión de comprar el ático de Chamberí fue de su equipo: “Mi equipo lo vio, y a mí no me pareció mal”. Qué majos, querían darle una sorpresa. Ahora asegura que se trata de “una residencia con despacho como tienen todas las administraciones públicas”.
Pero hay una cuestión indubitable. La Comunidad de Madrid nunca ha hecho pública la memoria justificativa que justifica la compra del ático. No existe. Solo ha hecho público en septiembre una “memoria de arrendamiento” fechada el 2 de julio, porque una vez comprado el ático, Planifica Madrid se lo alquila al Gobierno regional. El argumento es que el Ejecutivo de Ayuso ha considerado que es necesario “contar con un inmueble institucional de carácter residencial con una zona destinada a lugar de trabajo y un área de descanso y alojamiento ocasional para autoridades en visita oficial a la Comunidad de Madrid o las propias autoridades de la Administración regional”. Y que, casualmente, Planifica Madrid ya contaba con un ático en la calle General Martínez Campos que podía cumplir estos objetivos.
Así que la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo recibe la orden de alquilar el ático. Aunque pone reparos. Asegura que la vivienda tiene carácter “residencial”. Lo remarca. Así que poner allí unas oficinas… Y también explica que el plan general de ordenación urbana de Madrid deja claro que el uso residencial “es aquel que sirve para proporcionar alojamiento permanente a las personas, sin que exista una regulación específica para las relaciones institucionales que comprendan espacios de zonas de trabajo, descanso y alejamiento ocasional de autoridades”. Es decir, que accede a alquilar un ático que no se sabe muy bien para qué se puede usar. ¿Quién certifica entonces que el uso es legal? Pues como en Hacienda hay dudas, que firme el director técnico de Planifica Madrid, es decir, de la propia arrendadora. Sin una línea de motivación. Carlos Marciel firma el 7 de julio que “el uso del inmueble previsto es compatible con la normativa urbanística aplicable”. Todo en orden. Cobra 96.070 euros brutos anuales.
Ahora hay que fijarse en las condiciones del contrato de alquiler, un alquiler que comenzaría en agosto de 2026. Lo curioso es que los primeros 15 meses son gratis. Hacienda no paga nada a Planifica. ¿Por qué? Muy sencillo. Para que el pago del alquiler no apareciera en la contabilidad de la Comunidad de Madrid por primera vez hasta noviembre de 2027, tras las elecciones de mayo de 2027 que Ayuso espera ganar con mayoría. Así, ningún diputado de la Asamblea podría descubrir nada.
3.000 euros al mes. Un chollo viendo como está el mercado en esa zona. ¿Por qué? El activista Óscar Hernández (un fanático de la transparencia y un currante de la verdad) destaca otra razón. Porque la ‘ley 6/2025, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid para el año 2026’, regula que cualquier compromiso de gasto que supere los 500.000 euros requiere obligatoriamente la aprobación del Consejo de Gobierno (presidido por Ayuso) y, por tanto, su posterior registro oficial en actas. El total del alquiler (10 años) se queda en 315.000. No hace falta aprobar nada en Consejo de Gobierno. Los mal pensados podrían deducir que para noviembre de 2027 Ayuso (con mayoría absoluta) ya habría regulado la residencia oficial de presidentes y podría usar un ático que ya pertenecía al patrimonio de la Comunidad. Casualmente. Si no se hubiera descubierto el pastel, claro.
Pero se descubrió. Y Ayuso entró en pánico. La política que nunca rectifica, que nunca da marcha atrás, que nunca reconoce un error y que nunca hace autocrítica. “Presidenta, esto va a ser difícil de explicar”, le dijeron. Así que en día y medio decidió que había que deshacerse del ático. Los incendios que habían asolado Madrid (quemando 27.000 hectáreas) la salvaron. Ayuso cogió el ático, lo juntó como un paquete a unas oficinas que Planifica tiene en Gran Vía, y decidió que todo se vendería para ayudar a las víctimas del fuego. La lideresa se fue a los pueblos afectados, se hizo unas fotos compungida con los vecinos y a intentar tapar el escándalo. Pero Feijóo se mosqueó. Y mandó un intermediario a hablar con MAR para decirle que estos escándalos no ayudan, que el PP está muy cerca de volver a tocar poder tras ocho años en la oposición y que estas distracciones infantiles de áticos injustificables restan. Movilizan a la izquierda y derivan votos a Vox. Ayuso se la tiene que envainar, pero exigió buscar el topo, el filtrador de la información. Solo un grupo muy selecto sabía lo del ático. ¿Cómo se enteró el diario El País? Quería respuestas. Lo primero que hicieron es mirar a Planifica.
Un veterano de la empresa, con mucha información, se había ido de la compañía a mediados de junio. Llegó a ser director financiero de Arpegio (la predecesora de Planifica), tuvo que comparecer hace años en la comisión de investigación que la Asamblea de Madrid abrió por el caso Púnica e incluso fue investigado por la Guardia Civil. Ayuso y su equipo sospecharon de él. En realidad sospecharon de todo el mundo. Y si el topo fue un vecino, alguien que vio a Ayuso en su visita (o visitas) al edificio, o alguien de la inmobiliaria se fue de la lengua y no guardó la confidencialidad, o la propia Astrid, la vendedora, o alguien de su entorno. Pero…
Sigamos. El alquiler de 3.000 euros se aprobó. La Intervención Delegada aunque fiscaliza favorablemente, pone peros: no hay datos homogéneos de la superficie del ático (en realidad hay un baile de cifras con el tamaño de la terraza en función del documento que se consulte), no le han enviado el informe que aclara la normativa urbanística aplicable para esta casa y nadie ha estudiado la necesidad, la idoneidad, la renta ni ha comparado edificios similares. Pero da igual. Como diría MAR, “el ático va p’alante”.
El capricho de Ayuso ha llegado demasiado lejos. La compra del ático y su posterior alquiler a la Consejería de Economía, Empleo y Hacienda ha despertado ciertos fantasmas. Ayuso sabe muy bien cómo es el ecosistema del PP de Madrid. Lleva desde el año 2006 viviendo de las ubres del PP de Madrid. No el que ella cree que controla ahora (su guardia pretoriana), sino el de la vieja guardia, los ‘pata negra’, los veteranos que ya no mandan ni tienen puestos de representación pero siguen dentro de la jungla del partido, que oyen, se informan, filtran, manejan algunos hilos y tienen contactos con Feijóo.
Solo queda seguir las migas que hay en el suelo. Una presidenta que busca piso en Chamberí desde enero (y que no ve con malos ojos que la máxima autoridad de la Comunidad de Madrid tenga residencia oficial), una vendedora que se quiere deshacer de un ático justo enfrente de la casa de la madre de Ayuso, un interés que llega al entorno de Ayuso, una empresa pública que compra el ático en febrero sin dejar rastro. Un acuerdo de confidencialidad. Un posterior contrato de alquiler para uso residencial “permanente” de “autoridades”, también firmado en secreto. Una carencia de 15 meses que hace que el primer euro aparezca en las cuentas de la Comunidad de Madrid después de las elecciones. El escándalo que salta. La falsa excusa de una oficina temporal. La cancelación fulminante de la operación y la venta del ático, la mudanza de Ayuso a otra casa de Puerta de Hierro…
“Lo que parece, es. Le gustó el ático y sus palmeros, que no saben decirle que no, armaron la compra con Planifica Madrid. Pero había gente dentro de la Comunidad que no estaba de acuerdo. Y la única manera de fastidiarlo todo era filtrarlo. El resto son excusas que nadie se cree”, explica una fuente de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo que pide anonimato pero que deja que se cite donde trabaja. Una fuente solvente. El objetivo era comprar la casa, ocultar la operación, hacer obras que son necesarias (viene en el expediente que ha hecho público la Comunidad), ganar las elecciones de mayo de 2027, regular la residencia oficial y que Ayuso se trasladara allí. Que mientras tanto asegure que busca otra casa de alquiler no cambia nada. Porque el objetivo, insisto, era mudarse allí de 2027 a 2031. Porque en 2031 su sueño es dormir ya en La Moncloa.
Por cierto. ¿De dónde salió el dinero para comprar el ático?, ¿de qué partida del presupuesto de Planifica Madrid? Eso será otra gran historia.





Es impresionante la recopilación de hechos. Las cosas son lo que parecen. Gran trabajo!
David Fernández, es TAN importante lo que estás haciendo. Deseando leer el segundo volumen de "Zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid" (porque material desde el primero hay) y deseando que no haga falta escribir un tercero porque les hayamos echado antes en las urnas (por soñar...)